
Mi objeto son unas botas muy únicas, unas botas viscosas. Mis botas son especiales porque puedo sujetarme a superficies ignorando la gravedad gracias a su viscosidad. Con ellas escalo paredes,techos y cualquier material sólido. A simple vista parecen unas botas sencillas, no tienen colores llamativos, ni una forma extravagante, ni nada que delate su función. En cambio, al tacto si que puedes notar que no son unas botas normales. Al ponertelas tienes que tener cuidado con no tocar la suela porque si no acabarás con la mano pringosa debido al pegamento. Por suerte esa es mi única preocupación al usarlas porque no huelen, y lo más importante, no suenan, así que puedo usarlas sin llamar la atención.
Las botas viscosas acabaron en mis manos porque uno de mis pasatiempos es rebuscar en tiendas de segunda mano. Un día me fijé en unas botas muy sencillas que, por casualidad, necesitaba. Me las llevé y, al probarlas en casa, las sentí algo pesadas y con la sensación de que había algo pegado en la suela. Tras observarlas un rato para averiguar que pasaba, se me ocurrió mirar en la caja y encontré una nota que decía: “Prueba a hacer el pino en la pared”. Me quedé confundida pero decidí hacer caso. Hice el pino y, al intentar incorporarme, mi cuerpo se levantó en dirección a mis piernas, quedando de pie y pegada a la pared. A partir de ahí comprendí el poder que tenían y no me despegué de ellas.
Les he dado muchas utilidades, aunque mi uso habitual es gastar bromas con ellas. Me divierte mucho esperar a mi madre colgada del techo mientras está en el baño, para luego reírme de su reacción. Otra de mis bromas estrella es disfrazarme de algún objeto cotidiano y asustar a las personas. Un día me vestí de lámpara y me coloqué en casa de mi abuela, cuando se puso a ver la televisión empecé a moverme por la pared y hacerle creer que se estaba volviendo loca. Pero esta no es la única utilidad que les doy, la manera más eficiente de usar las botas es para ganar apuestas. Voy a bares y aprovecho el ambiente relajado para acercarme a la gente con confianza. Les propongo retos absurdos, como caminar por la pared o colgarse del techo durante quince minutos, a cambio de dinero o rondas gratis. Al principio siempre se ríen, piensan que es imposible, pero yo insisto hasta que aceptan. Cuando ven que estoy subida al techo se quedan incrédulos y yo consigo mi objetivo.
Desde entonces, las botas viscosas se han vuelto parte de mi día a día. A veces solo las uso por diversión o para impresionar a mis amigos, aunque también me han metido en más de un lío. Aun así, no pienso deshacerme de ellas, porque nunca sabes cuándo puede venir bien poder caminar por las paredes.
Sara Azanza
Mi objeto mágico es un collar. es de color dorado y tiene una pequeña estrella como elemento principal, para atarlo tiene un broche en la parte trasera. No tiene ninguna clase de olor, sin embargo al mover su estrella de lugar se produce un pequeño sonido, esto debido a que la cadena del collar tiene una textura que no es lisa al tacto, es inoxidable lo que no permite que con el paso del tiempo cambie de color o se deteriore. Este colgante llegó a mi ya que fue un obsequio de mi madre por mi cumpleaños, lo que lo hace aún más especial.

Este colgante tiene un poder mágico, el cual descubrí ya que un día en clase quería evitar que fuera mi turno para hacer una exposición ya que no la había preparado bien, por costumbre toque mi collar y de repente todos actuaban como si yo no estuviera ahí, me levanté de mi sitio y nadie me decía nada, me ví en el reflejo de la ventana y simplemente no me veía. Para activar su poder solo tengo que mover la estrella tres veces hacia algún lado y me vuelvo invisible, para volver a ser visto solo tengo que quitarme el collar y mágicamente vuelvo a aparecer. Para que el collar funcione debes sentirte en una situación de urgencia o peligro. La parte negativa es que su poder solo funciona una vez en la semana, ya que si no el poder del collar se agota.
Personalmente lo utilizo cuando me siento incómoda en la calle, cuando quiero estar completamente sola sin que nadie me vea, es un objeto mágico personal, algo egoísta ya que solo lo puedo utilizar yo. Este objeto no solo es especial si no que me transmite un poco de calma y seguridad cuando la vida es muy ruidosa o cuando no estoy cómoda en algún sitio.
Mariana Giraldo
Mi objeto mágico es una libreta morada con anillas doradas. El papel tiene un color amarillento como los libros antiguos pero no tiene ningún patrón para escribir, las hojas están vacías. Desprende un olor a libro nuevo y las hojas son tan suaves que es difícil cortarte con el papel aunque lo intentes.

Al dibujar con tinta morada se puede hacer realidad lo que se traza en el papel. Es espontáneo, solo tienes que dibujar con precisión lo que deseas crear y aparecerá al instante. El único requisito es que se dibuje con un bolígrafo morado y se aprecie claramente lo que se desea crear porque podría malinterpretarse y originar otra cosa distinta o simplemente no aparecerá. Una vez se haga realidad el dibujo desaparecerá. Lo encontré en una taquilla abandonada de un instituto a las afueras de Pamplona. Como no tenía nombre y a nadie le pertenecía esa taquilla decidí quedármelo. Tuve que ir corriendo a mi clase de Latín y casi llego tarde por husmear aquel librito que tenía en las manos. En mitad de la clase me aburrí tanto de la voz de la profe que se me hacía tan pesada como un ladrillo sobre mi cabeza y un muro que impedía abrir mis ojos. Empecé a dibujar en la libreta la figura de la profesora y por chiste le dibuje un bigote igual al del pintor Dalí y un entrecejo como el de la famosa Frida Kahlo. Levante la cabeza para ver que había copiado la profe en la pizarra pero noté como salía gradualmente vello entre sus cejas y por encima del labio superior. Era un pelo muy notable, grueso y negro. Contrastaba con su cabellera rubia y cejas casi inexistentes. Todas mis compañeras empezaron a reírse y la profe desesperada por mantener la calma preguntó qué daba tanta gracia. Una compañera muy tímida se armó de valor porque tenía más empatía que risa floja y le confesó al oído que le apareció vello de forma casi espontánea, lo que causó la risa de todas excepto de la profe que se estaba muriendo de vergüenza al palpar donde le apareció todo ese pelo. En ese momento me dí cuenta que el poder de esta libreta era impresionante.
Lo utilizo primordialmente para originar desastres que me hagan buscar una excusa para saltarme los exámenes o proyectos que debería entregar en una fecha determinada. Procuro que sea lo más realista posible para que nadie sospeche de tanta brujería. A parte del beneficio propio ayudo a mis conocidos y aquellos que necesitan ayuda. Por ejemplo, dibujo dinero y luego lo dono a asociaciones que buscan la cura de enfermedades o ayudan a otros seres.
Ainhoa Izquierdo

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