TEMA 1: LA EMPRESA EN NUESTRA SOCIEDAD

TEMA 1: LA EMPRESA EN NUESTRA SOCIEDAD

 

 

  • Funciones de la empresa en una economía de mercado
  • Concepto de empresa
  • Elementos de la empresa
    • Grupo humano
    • Recursos tangibles
    • Recursos intangibles
  • La empresa como sistema
    • Subsistema físico
    • Subsistema financiero
    • Subsistema directivo
  • Los objetivos de la empresa
    • Objetivos de los propietarios
    • Objetivos de los directivos
    • Objetivos de los trabajadores
  • La responsabilidad social de la empresa

ANEXO

 

 

 

 

 

 

1.1. Funciones de la empresa en una economía de mercado

La empresa es una institución fundamental de la economía de mercado, sistema económico que utiliza la mayoría de los países en el desarrollo su actividad económica.

La empresa hoy en día es un concepto que cualquier ciudadano comprende en un sentido muy amplio, es decir, cuál es su significado y qué funciones desempeña en dicho sistema económico, porque es evidente que el ciudadano actual vive rodeado de empresas.

Al considerar las funciones que realiza en el sistema de economía de mercado, se pone de manifiesto la importancia de la empresa como unidad económica de producción de bienes y servicios, de forma que la actividad productiva de un país está compuesta por la suma de las actividades productivas de todas las empresas integradas en él. Así, gracias a la oferta de bienes y servicios que realizan las empresas, se consigue la satisfacción de las necesidades de la sociedad.

La empresa tiene, además, una importante dimensión social, debido a que crea empleo y genera riqueza. En la empresa pasan los hombres y las mujeres una gran parte de su vida, y de ella obtienen los recursos necesarios para su subsistencia. Pero esta relación de dependencia también tiene sus costes sociales. En épocas de crisis económica, cuando se reduce la actividad empresarial y disminuyen los puestos de trabajo en las empresas, se disparan los niveles de desempleo, con las secuelas sociales y personales correspondientes.

La empresa es, así mismo, una institución trascendental de la vida moderna, al ser la impulsora de las grandes innovaciones que posibilitan el desarrollo económico. La empresa representa, por ello, el motor del sistema económico.

Mediante la utilización de medios técnicos cada vez más sofisticados y la aplicación de un sinfín de innovaciones, incrementa constantemente la productividad, multiplicando el número de productos puestos a disposición de los consumidores y elevando, de esta forma, su nivel de vida. No obstante, también esta faceta puede generar unos costes sociales, de tipo ecológico y cultural.

Explicar una realidad tan diversa, cambiante y compleja como la empresa presenta grandes dificultades. En ella se plantean aspectos económicos, jurídicos, sociales, psicológicos y tecnológicos, entre otros. Esta diversidad de aspectos representa la evidencia de la empresa como realidad económica y social, y justifica porqué viene siendo estudiada desde diferentes disciplinas sociales (economía, derecho, sociología) y tecnológicas.

En nuestro caso interesa la perspectiva económica de la empresa. Si la economía es la ciencia que estudia la asignación eficiente de los recursos escasos, es evidente que en el concepto de empresa subyace este mismo problema, considerándose en este sentido como un agente económico que coordina con eficiencia los factores económicos para producir bienes y servicios para el mercado con el ánimo de alcanzar ciertos objetivos. Pero ¿qué es la eficiencia? En una primera aproximación se entiende como la capacidad de un agente económico para lograr el mayor rendimiento posible de los recursos disponibles o, alternativamente, conseguir una determinada cantidad de productos o servicios con la menor cantidad posible de factores o recursos. La empresa, por tanto, deberá no sólo coordinar los factores económicos para conseguir los objetivos previstos, sino hacerlo con el menor consumo posible de dichos factores. Es decir, debe comportarse según el principio económico de la eficiencia.

 

 

1.2. Concepto de empresa

La forma más directa de acercarnos al conocimiento de la empresa es a partir de ejemplos de nuestra vida cotidiana. Si echamos un vistazo a nuestro alrededor, tendremos la oportunidad de tropezarnos con numerosas manifestaciones de empresas. Por ejemplo, dormimos encima de un colchón “Flex”. Escuchamos nuestra canción favorita en un equipo “Sony”. Estudiaremos un libro editado por “Editex”. Compramos el periódico “El País” editado por “Prisa”. Realizamos un viaje a Zaragoza utilizando los servicios de “Autobuses Conda”. Si existen el colchón, el equipo de música, el libro, el periódico, si podemos viajar a Zaragoza, es porque existen detrás de esos productos unas organizaciones llamadas empresas que han sido capaces de hacerlos posibles, de producirlos. Nosotros somos los consumidores de esos productos, los que los adquirimos para disfrutar de su uso. Cada uno de ellos responde a una necesidad que teníamos insatisfecha y que genera una demanda (dormir cómodamente, entretenernos, estudiar para aprender, informarnos, desplazarnos de un lugar a otro). Las empresas han respondido ofreciendo esos productos que tratan de satisfacer esa demanda. La empresa constituye la oferta, los consumidores la demanda, y el contacto entre la oferta y la demanda se produce a través del mercado.

Ahora bien, si surge una empresa como “Prisa”, editora del periódico “El País” es, seguramente, porque una persona o una serie de personas consideraron en su día que podría ser una buena idea editar un periódico como forma de obtener beneficios. Percibieron que existía una necesidad que generaba una demanda de información y decidieron constituir una organización, su empresa, para poder satisfacer esa necesidad a través de la edición del periódico, creando, por tanto, utilidad[1]. Si sus previsiones sobre la cuantía de la demanda son correctas y si son capaces de ofrecer un periódico que conecte con las necesidades o gustos de esa demanda, entonces todo irá bien y venderán periódicos suficientes para obtener beneficios, es decir, con los ingresos procedentes de la venta de los periódicos serán capaces de cubrir todos los costes originados por las actividades desarrolladas por la empresa y además obtener una ganancia, un beneficio, que es en definitiva lo que persiguen, generando, por tanto, un mayor valor.

En consecuencia, y teniendo en cuenta lo expuesto hasta aquí, cabe decir que todas las actividades desarrolladas por la empresa y en ella, contribuyen a incrementar la utilidad y el valor de los bienes y servicios, en la medida en que, después de someter a éstos (bajo la forma de inputs) a un proceso de transformación, los bienes y servicios obtenidos (bajo la forma de outputs) están en mejores condiciones de satisfacer las necesidades de cualquier consumidor y tienen un mayor valor después de su transformación, considerando el proceso de transformación en su sentido más amplio, que incluiría además de las actividades de producción, las de marketing y las de financiación.

En conclusión, se puede afirmar que los ejemplos de empresas que hemos señalado anteriormente (“Flex”, “Sony”, “Editex”, ”Prisa”, “Autobuses Conda”) son de naturaleza muy diversa y ofrecen al mercado bienes y servicios muy distintos, pero todos ellos son empresas porque ponen de manifiesto que la función básica desempeñada por la empresa, desde el punto de vista económico, es la de generar utilidad y valor, es decir, la de obtener como resultado del proceso de transformación, en su sentido más amplio, unos bienes y servicios con una mayor utilidad y con un valor mayor que los que tenían aquellos factores económicos empleados en su obtención.

1.3. Elementos de la empresa

Como se ha visto anteriormente, la empresa está integrada por un conjunto de factores económicos coordinados para la consecución de un fin. Estos factores incluyen una serie de elementos de naturaleza variada que se pueden clasificar atendiendo a distintos criterios. Uno de los criterios de clasificación de los distintos elementos que constituyen la empresa es, precisamente, el que se ha utilizado anteriormente, agrupándolos funcionalmente en factores productivos, de marketing, financieros y directivos.

Otro criterio utilizado para agrupar los elementos que conforman la empresa se basa en el papel que desempeñan dichos elementos en el proceso de generación de valor que la empresa lleva a cabo. Según este criterio surgen tres grupos: El grupo humano, recursos tangibles y recursos intangibles.

1.3.1. Grupo Humano. Es el elemento activo de la producción. Está formado por las personas que componen la empresa. Se pueden establecer tres grupos:

  • Los trabajadores o empleados. Personas que ofrecen su fuerza laboral y sus conocimientos a la empresa y reciben a cambio un salario, pactado contractualmente con la empresa.
  • Directivo: Es la persona o conjunto de personas que asumen la responsabilidad y dirección del proceso productivo y, por consiguiente la gestión empresarial.
  • Los propietarios: En el caso de que no coincidan con la figura del empresario. Normalmente en las grandes empresas. Pueden ser propietarios con ánimo de control de la empresa o simplemente inversores financieros.

1.3.2. Recursos tangibles. Son factores pasivos de la producción.

  • Físicos: Son aquellos elementos que son necesarios para que ésta desarrolle sus actividades, como, por ejemplo, las instalaciones, los bienes de equipo, la maquinaria o los ordenadores entre otros, pero también materias primas, mercaderías y productos terminados.
  • Financieros: Están formados por el dinero y los documentos en los que constan los créditos, los bonos, las deudas que se pueden mantener con otras empresas, las acciones, etc.

1.3.3. Recursos intangibles. Aquí se incluyen un conjunto de elementos heterogéneos que confieren a la empresa un valor y una capacidad de actuación superior a la suma individual de los elementos humanos y tangibles. Son difíciles de intercambiar, imitar o sustituir. Entre ese conjunto de elementos podemos citar:

  • Propiedad Industrial: Aquí se incluyen los derechos relativos a las patentes, aplicaciones informáticas o marcas, en general activos intangibles de larga duración. Hay que destacar aquí la importancia de la tecnología. El rápido cambio tecnológico obliga a las empresas a incorporar las innovaciones con suma rapidez para evitar quedarse obsoletos.
  • Capacidad organizativa: Es la combinación de los factores activos y pasivos para la consecución de un fin, según una estructura determinada. Estructura que define el empresario y que le permite coordinar todos los factores y dirigir la producción.

 

1.4. La empresa como sistema

Una teoría de la empresa es un conjunto de conocimientos que sirve para comprender y explicar el funcionamiento y comportamiento de la empresa.

La Teoría de Sistemas nació en los años cincuenta con un enfoque interdisciplinar, utilizándose, por tanto, en disciplinas diversas, entre otras en la economía de la empresa. Bajo este punto de vista, se considera a la empresa como un sistema, definiendo a éste como un conjunto de elementos en interacción dinámica orientado hacia la consecución de un fin.

Una característica de todo sistema según esta teoría, es la posibilidad de descomponerlo en distintos subsistemas, interrelacionados entre ellos e interdependientes del sistema superior. Cada uno de estos subsistemas puede ser estudiado separadamente constituyendo un sistema en sí mismo y susceptible de división en nuevos subsistemas, que, a su vez, podrán considerarse nuevamente como sistemas en sí mismos, etc. Pero lo importante es que todos los sistemas y subsistemas guardan entre sí relaciones de interdependencia y de jerarquía, por lo que se pueden considerar un único sistema global.

Por ejemplo, se puede considerar el cuerpo humano como un sistema, constituido por un conjunto de elementos (corazón, músculos, huesos, etc.) en interacción dinámica y orientados hacia la consecución de un fin, en este caso la vida. A partir de esta consideración se puede descomponer el sistema del cuerpo humano en diferentes subsistemas inferiores: circulatorio, muscular, nervioso, digestivo, etc. Cada uno de estos subsistemas, por ejemplo, el circulatorio, se puede considerar como un sistema en sí mismo: conjunto de elementos (corazón, arterias, venas, etc.) en interacción dinámica para la consecución de un fin (la circulación de la sangre); y, a su vez, descomponerlo en subsistemas más simples: corazón, venas, sangre, etc.

La empresa, desde esta perspectiva, se puede estudiar como un sistema, que representa, a su vez, un subsistema del sistema económico superior. La empresa como sistema se define como un conjunto de elementos o inputs (bienes económicos y capital humano) que interactúan dinámicamente para conseguir un fin u output.

EL SISTEMA EMPRESA

INPUTS                                                                                                                                     OUTPUT

Como se indicó anteriormente, una de las características de todo sistema es que se puede descomponer en subsistemas, que se comportan en sí mismos como sistemas. Por lo tanto se pueden distinguir tres subsistemas principales: el subsistema físico, el subsistema financiero y el subsistema directivo.

1.4.1. El subsistema físico

Es aquel por el que circulan flujos físicos o reales, es decir, flujos de materias primas, productos semielaborados y productos terminados que se venden a los clientes, etc. Se descompone, a su vez, en dos subsistemas o áreas funcionales: producción y marketing. El subsistema o área funcional de producción engloba el conjunto de actividades que permiten la obtención de bienes y servicios para satisfacer unas necesidades, a partir de unos factores de producción.

Estos factores (materias primas, componentes, equipos, energía, personal, etc.), que la empresa tiene que adquirir y contratar, requieren de un almacenamiento, de un mantenimiento o de una preparación antes de ser procesados o de ser aplicados a su transformación en bienes y servicios. Este conjunto de actividades conforman la función de aprovisionamiento, que, generalmente, se incluye en el área funcional de producción.

 

Por su parte, el subsistema o área funcional de marketing comprende el conjunto de actividades mediante las cuales la empresa intercambia en el mercado bienes y servicios que satisfacen necesidades y deseos de los clientes.

Este conjunto de actividades incluye el estudio de las necesidades y deseos de los clientes, el diseño de los productos que puedan satisfacerlos, la fijación del precio adecuado, la distribución de los productos (en establecimientos, por correspondencia, a domicilio, etc.) y su promoción o comunicación a los clientes.

1.4.2. Subsistema financiero

Es aquel por el que circulan flujos financieros, esto es, los recursos financieros necesarios para llevar a cabo la actividad empresarial, ya que, las empresas han de pagar la maquinaria, mobiliario, ordenadores, materias primas, etc. que adquieren, el sueldo de los empleados, el alquiler del local, el suministro de energía y otros recursos necesarios para desarrollar su actividad. Este subsistema se encarga de transformar el ahorro en inversión, que se materializa en capital productivo. Está integrado por el subsistema o área funcional de financiación, encargado de obtener los recursos financieros, y el subsistema o área funcional de inversión, que se encarga de dar uso a dichos recursos financieros, materializándolos en inversiones productivas.

 

1.4.3. Subsistema directivo

Por este subsistema circulan flujos de información, la materia prima que permite el proceso de toma de decisiones típico de la dirección. Funcionalmente está integrado por cuatro subsistemas: planificación, organización, dirección y control.

Una empresa, considerada en su conjunto, no puede funcionar adecuadamente si, por ejemplo, no lo hacen el subsistema financiero o el de marketing.

De hecho, el mal funcionamiento de cualquiera de estos subsistemas puede comprometer la misma existencia de la empresa. Algunas que producen bienes de gran calidad, en las que trabajan personas muy preparadas, han acabado por desaparecer al haber tomado decisiones inadecuadas en los ámbitos del marketing o de la financiación. Otras han desaparecido por haberse marcado objetivos equivocados o poco realistas, o bien por no controlar adecuadamente los resultados de su actividad.

La complejidad de la actividad de cualquier empresa a partir de una cierta dimensión, y de los diferentes subsistemas que la integran, pone de relieve la necesidad de contar con una dirección que organice de forma correcta los recursos disponibles de la empresa.

Por este motivo, el subsistema directivo reviste una importancia especial, ya que actúa sobre los otros subsistemas asumiendo su coordinación para lo cual realiza las siguientes funciones:

  • Planificación, que consiste en definir objetivos que se propone la empresa y realizar los planes necesarios para alcanzar dichos objetivos.
  • Organización de los recursos humanos y los materiales con vistas a la consecución de los objetivos.
  • Dirección, que consiste en conseguir que cada persona cumple con su
  • Control, que consiste en comparar los resultados obtenidos con los objetivos establecidos y, en su caso, tomar las decisiones correctoras adecuadas.

EL SISTEMA EMPRESA Y SUS SUBSISTEMAS

 

 

1.5. Objetivos de la empresa

Normalmente la dirección de la empresa se enfrenta con diversidad de objetivos que se intentan lograr en el mismo intervalo de tiempo: unos relativos al sistema de la empresa y otros propios de cada uno de sus subsistemas, con lo que habrá de ordenar, jerarquizar, compatibilizar, a la vez que analizar y desglosar en diferentes subobjetivos, de manera que puedan llegar a conseguirse en la forma más satisfactoria.

–      La empresa tiene fines u objetivos que constituyen la razón de su existencia. Estos fines, en la economía de mercado, se han asociado tradicionalmente a la obtención del máximo beneficio. En la actualidad, como consecuencia del incremento de la complejidad del entorno económico y de la propia empresa, se reconoce un abanico más amplio de objetivos, como por ejemplo, el crecimiento de la empresa, el incremento de su cuota de mercado, la mejora de la calidad en la producción de bienes y servicios, etc.

–      La empresa últimamente ha adquirido un sentido de responsabilidad hacia los grupos que se relacionan con ella que anteriormente no tenía. Estos grupos con los que se relacionan las empresas los podemos agrupar en tres grandes bloques:

  1. a) Grupos integrantes de la empresa. Accionistas, directivos y trabajadores.
  2. Grupo del entorno inmediato o específico, formado por entidades u organismos que se relacionan con la empresa de manera directa como proveedores, clientes, competidores, etc.
  3. Grupo del entorno social o general. Entre los que podemos destacar el estado y a la comunidad geográfica en la que desarrolla su actividad.

La empresa ha de procurar lograr y mantener un equilibrio entre los objetivos que ella misma persigue y los grupos con los que se relaciona directa o indirectamente. De manera sencilla se suele afirmar que los objetivos de la empresa son los objetivos de las personas o grupos que la integran. La ordenación de los objetivos dependerá del grado de poder que tengan los distintos grupos dentro de la misma.

1.5.1. Objetivos de los directivos

  • Objetivo de continuidad, que asegura a los directivos su permanencia en los centros de poder de la empresa. Este objetivo implica que los directivos van a intentar obtener poder de decisión en la empresa así como ejercer el mayor control e influencia en la toma de decisiones.
  • Otro de los objetivos consiste en incrementar sus remuneraciones económicas así como la obtención de un mayor prestigio a nivel profesional.

1.5.2. Objetivos de los propietarios

Los propietarios son inversores privados que aportan su dinero a la empresa y por tanto esperan recibir año tras año la mayor cantidad de beneficio posible, pero no exclusivamente, ya que también pueden querer aumentar el valor de su inversión por si en el futuro deciden venderla.

Dos son a grandes rasgos los objetivos de los propietarios:

  • Rentabilidad de la inversión
  • Aumentar el valor de la empresa.

 

 

1.5.3. Objetivos de los trabajadores

La influencia de los trabajadores a la hora de establecer los objetivos de la empresa se enmarca dentro del lógico proceso de socialización de las decisiones y de los medios de producción. Este proceso de apertura de la empresa hacia los trabajadores se ha ido desarrollando y concretando lentamente a lo largo del tiempo. Sin embargo, los objetivos de los trabajadores se agrupan básicamente en torno a dos líneas:

  • Mejora de las condiciones salariales y laborales. Eje: Incremento de salarios, seguridad e higiene en el trabajo.

2)  Mayor participación en la toma de decisiones de la empresa.

Debemos tener en cuenta que en la búsqueda de los objetivos por parte del grupo humano de la empresa puede crearse un conflicto de intereses entre los trabajadores y los directivos y/o propietarios.

 

1.6. La responsabilidad social de la empresa

El concepto de responsabilidad social de la empresa se refiere a que ésta debe considerar, además de los efectos económicos, los efectos sociales que generan sus decisiones y actuaciones.

En los últimos tiempos se está incrementando la presión de la sociedad sobre las empresas para que presten mayor atención a las cuestiones sociales y medioambientales y adopten unas actitudes más éticas en sus comportamientos.

El sistema de economía de mercado impulsa al empresario particular a minimizar sus costes privados de producción para resultar competitivo. Esto supone, en ciertos casos, trasladar a la comunidad parte de los costes de producción, los llamados costes sociales, en lugar de asumirlos personalmente.

Los costes sociales son las pérdidas soportadas por terceros, como resultado de las actividades de la empresa.

Entre los principales costes sociales se podrían destacar:

  • Contaminación del aire y del agua.
  • Modificación del equilibrio ecológico.
  • Agotamiento de los recursos no restituibles.
  • Enfermedades laborales.

En los países más desarrollados, los respectivos gobiernos van introduciendo legislaciones para intentar paliar estos costes sociales, pero normalmente las leyes no pueden cubrir todos los aspectos y se elaboran con un cierto retraso respecto a la extensión de los problemas que pretenden solucionar.

Por ello, los movimientos sociales exigen a las empresas, en muchas ocasiones, que se enfrenten a los problemas sociales y medioambientales que generan, aunque ello suponga disminuir su capacidad de obtener beneficios a corto plazo.

Los temas fundamentales de preocupación estarían relacionados con:

– La situación económica. En épocas de crisis económica y alto nivel de paro la sociedad exige a las empresas que sean capaces degenerar riqueza y crear empleo, existiendo fuertes presiones sociales para evitar el cierre de centros de trabajo y el despido de trabajadores.

– Gestión empresarial orientada a las personas. Motivar al trabajador para que realice un trabajo adecuado a sus capacidades y aspiraciones, permitiéndolo participar en la toma de decisiones que le afectan.

– Ecología y protección del medio ambiente. La polución, definida como la contaminación del entorno natural, es el principal problema ecológico en la actualidad. Se plantea la necesidad de que las empresas utilicen nuevas y costosas técnicas para tratar los residuos y los vertidos que destruyen el medio ambiente.

– La protección de los consumidores. Las asociaciones de consumidores exigen que se trate con mayor  consideración a los consumidores, respetando sus derechos y proporcionándoles más información.

– Preocupación por el agotamiento de los recursos no renovables. La crisis de la energía de los años setenta sirvió para llamar la atención social sobre la utilización incontrolada de ciertos recursos naturales escasos. A partir de entonces se ha producido un proceso de concienciación y se exige un uso más eficiente y el desarrollo de políticas de conservación.

Muchas empresas han adoptado los planteamientos de responsabilidad social como uno de los aspectos básicos de su filosofía empresarial, sobre todo a nivel de imagen corporativa.

Sin embargo, a nivel de actuaciones concretas las empresas son mucho menos receptivas a abordar estos temas, por consideraciones de costes fundamentalmente, sin tener en cuenta que a largo plazo su propia supervivencia puede depender de ello.

 

 

 

ANEXO 1

Estrategias empresariales y responsabilidad social

Una conocida cadena inglesa de productos cosméticos, The Body Shop, basa su diferenciación en una imagen de respeto a los animales y en el cuidado del medio ambiente, sin que ello disminuya sus beneficios.

La cadena de supermercados Eroski abanderó en la década de los setenta la defensa de los intereses del consumidor español, publicando una revista gratuita que contenía análisis de las distintas marcas de cada categoría de productos y creando el primer estatuto del consumidor en España. La defensa de los intereses públicos y de los consumidores le ha ayudado notablemente a lograr su posición en el sector de la distribución.

La empresa española Promi está comprometida con la creación de empleo entre colectivos que tienen dificultades de inserción laboral y lo hace con éxito.

 

ANEXO 2

Referencias en la Web

Aquí tenéis una relación de páginas web  que tratan el tema de la responsabilidad social de la empresa junto con un breve comentario sobre su contenido.

Sitio web que estudia la evolución ética de más de 40.000 marcas ordenadas por sectores.

Página web especializada en responsabilidad social de las empresas. Contiene noticias e información sobre responsabilidad  social clasificada por áreas funcionales, sectores de actividad, pymes e internacional.

Asociación integrada por quince organizaciones representativas de la sociedad civiles (Cáritas, Confederación de Consumidores y Usuarios, Cruz Roja Española CC.OO, Intermón Oxfam entre otras). Es una red que fomenta la participación y cooperación entre organizaciones sociales que, desde diferentes puntos de vista, trabajan en Responsabilidad Social Corporativa.

Web de la Asociación para la Promoción del Minusválido ONG cuya misión es la integración social y económica del Minusválido Psíquico.

Aquí encontraréis de forma resumida los compromisos del grupo Eroski en tres grandes áreas (medio ambiente, cooperación internacional y responsabilidad social).

En inglés. Dentro del apartado Values & Campaigns>Our values encontramos los compromisos de la empresa en temas tan dispares como la defensa de los derechos humanos, campañas contra la realización de tests en  animales, protección del medio ambiente, etc.

 

Web de la Campaña Ropa Limpia dedica a la sensibilización sobre las condiciones de explotación de los trabajadores del sector textil en todo el mundo, pero especialmente en países de América del Sur, África y Asia, y promover la responsabilidad social de las empresas textiles.

Sitio web de la compañía MRW que ha sido destacada como la empresa española más comprometida desde el punto de vista social. En esta dirección se incluye información sobre servicios y campañas de acción social.

Entidad sin ánimo de lucro e independiente, formada por un grupo de profesionales que trabajan para contribuir a la construcción de un desarrollo sostenible mediante la generación y puesta en marcha de alternativas ecológicamente sostenibles, socialmente justas y económicamente viables, tanto en España como en América Latina.

Red informal de organizaciones y personas relacionadas con el Global Compact de Naciones Unidas. El blog es un centro de reunión para compartir información sobre el Pacto Mundial, las alianzas entre las Naciones Unidas y las empresas, y la responsabilidad corporativa.

 

Referencias Bibliográficas

  • Alegre, L.; Berné, C.; Galve, C. (1995): “Fundamentos de economía de la empresa: perspectiva funcional”. Ariel Economía.
  • Bueno Campos, E. (1993): “Curso Básico de Economía de la Empresa”. Ed. Pirámide
  • Cabrera, A.; Lluch, E.; Pedrajas, M.: “Economía”. Editorial Santillana
  • Casani, F.; Llorente, A. y Pérez Gorostegui, E. (1998): Economía y Organización de Empresas. Editex
  • Cuervo García, A. (1999): Introducción a la Administración de Empresas. Civitas

 

[1] La utilidad se define como la capacidad de los bienes para satisfacer  necesidades humanas.